martes, 1 de septiembre de 2026

Sangran

 



Las gotas caen

sin pedir permiso.
Sobre el techo,
sobre el suelo,
sobre mí.

Cada una insiste,
dice algo
que no alcanzo a entender.
Un idioma antiguo,
ajeno.

¿Qué sabe el agua
que yo no sé
o no quiero saber?

El sonido se repite.
No consuela.
Afilado.
Torpe.
Atolondrado.
Certero.

Las gotas no caen:
se estrellan.
Se rompen.


Como el corazón,
que ya no late
sino que golpea.

Como la razón,
fisurada,
húmeda,
a punto de ceder.

Las gotas siguen.
Tontas.
Persistentes.
Crueles.

El ruido crece
hasta volverse un cuerpo
que ocupa todo.

Y al final
no queda el agua.

Queda
el hueco
que dejaste.